top of page

EL PASO DEL SANTÍSMO CRISTO DE LA VERACRUZ.

Autor: Hipólito Rossy

Fecha de ejecución: 1894-1895

 

Origen

El origen de esta obra hay que situarlo en aquellos años de incesante esfuerzo que cargados de iniciativas se sucedieron tras la reorganización de la Cofradía el 2 de abril de 1894. En esta nueva etapa la Cofradía estuvo capitaneada por Manuel Lafarque y Bujel, su hermano mayor, y secundada por Francisco Javier Govantes, su capellán, a la sazón el segundo y el primero que se registraron como hermanos. Desde los primeros meses la corporación crucera se involucró en una serie de proyectos de gran envergadura que buscaban paliaran los estragos del paso del tiempo y adaptarse a los nuevos paradigmas del mundo cofrade finisecular. Una de las primeras empresas que habría de afrontar sería la de adquirir un trono nuevo para el Santísimo Cristo de la Vera-Cruz. Fue el 28 de julio de 1894 cuando, reunidos en junta general, trataron sobre “la necesidad” que tenía “la venerada Imagen del Sor de un trono decente para la procesión”. Estaba previamente convenido que Hipólito Rossi, tallista y dorador de Sevilla, entrara en el cabildo para cumplimentar los detalles del acuerdo. Entonces se le expuso que se “quería un trono tallado y dorado estilo gotico puro todo del mejor gusto y solidez”. Por el encargo pidió una cantidad de 2.500 pesetas. Viendo la junta que el precio estaba “conforme”, se cerró el trato. El trono estuvo construido para la Semana Santa del año siguiente.

No fue el único paso basado en el estilo medieval que hubo en Osuna, aunque si el único que se mantiene. Fue precisamente durante el periodo de la Restauración monárquica de Alfonso XII cuando, coincidiendo con el desarrollo de la estética historicista, el estilo neogótico se convirtió en el lenguaje más usado en los círculos católicos. Muchos de los pasos que por entonces se realizaron en Sevilla siguieron el revival medieval, pero fueron sustituidos luego por modelos neobarrocos. Aunque en la capital su introducción parece estar relacionada con la burguesía católica, en Osuna, donde también tuvo predicamento, no parece que tuvieran ninguna connotación de clase. En la villa ducal fue el estilo preferido cuando paulatinamente se fueron sustituyendo las andas, que se portaban con la ayuda de las horquillas, por tronos de mayor envergadura, donde los costaleros iban por dentro. Durante el impulso que dio Victoriano Aparicio a la Hermandad del Dulce Nombre de Jesús entre 1891 y 1894, cuando se hizo cargo de la iglesia de Santo Domingo, se estrenó un paso de carácter historicista. Se trata del paso neogótico que se uso para la imagen del “Niño Perdido” hasta hace escasos años. Afortunadamente, su evocador templete neogótico, de cúpula calada y ángeles pasionistas bajo doseletes en las esquinas, ha sido recuperado y procesiona cada Domingo de Ramos. La imagen de Nuestra Señora de los Desamparados de la referida corporación dominica también fue sobre un trono neogótico hasta que en 1994 estrenó un nuevo paso, en metal plateado, ejecutado en el taller sevillano de Jesús Domínguez Machuca. Tuvo otro trono neogótico la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que lo mantuvo hasta que, hacia 1958, adquirió el actual, de inspiración neobarroca. El antiguo fue traspasado a la Hermandad estepeña del Santísimo Cristo de la Salud, Nuestra Señora de la Amargura y San Juan Evangelista. Neogótico fue también, pero en blanco, el del Santísimo Cristo de la Pax, obra del “decorador” sevillano Pedro Calvo Durán datada en 1911, tres años después de la reorganización de la Hermandad. Fue remplazado en 1960 por el paso neobarroco que adquirieron a la corporación servita de Nuestra Madre y Señora de los Dolores. En aquellos años de finales del siglo XIX y principios del XX el pujante estilo neogótico convivió con el neobarroco, un tanto adocenado, que se expresaba en andas como la de Nuestra Madre y Señora de los Dolores y la que, siguiendo el modelo de la anterior, hizo Luis García en 1874 para Nuestro Padre Jesús Nazareno.

 

Descripción

Nos encontramos ante una composición prolija en recursos y detalles contextuales, en la que se amalgaman distintos elementos alegóricos, algunos de carácter narrativo, que crean un poliédrico universo iconográfico cargado de simbolismo. Se compone como un retablo itinerante con escenas de la Pasión, donde predominan las líneas rectas de los calados doseletes, los pináculos rematados por cardinas y los gabletes que coronan angulados ventanales y arquerías apuntadas, enfatizando el sentido ascendente predominante que subraya su impulso vertical. El conjunto se completa con los ensortijados guardabrisas que, con sus características lágrimas de cristal en las tazas de las tulipas, aportan una sutil elegancia que resta pesadez a la plúmbea composición.

 

Valoración

En la actualidad este paso, junto al del Triunfo de la Santa Cruz de la Hermandad del Santo Entierro de Sevilla, diseñado por Antonio Canto Torralvo y tallado por Juan Rossi en 1880, es uno de los pocos en estilo neogótico que se conservan de la conocida familia de tallistas. Es el paso más antiguo que procesiona en la villa ducal, que entre 2019 y 2020 cumplirá 125 años, y uno de los que más en la provincia de Sevilla. Por su ranciedad y romanticismo constituye uno de los baluartes de la Semana Santa de Osuna.

Reportaje por Pablo Ruiz y archivo Hermandad.

PSX_20250429_164516.jpeg
PSX_20250429_164653.jpeg
PSX_20250501_135946.jpeg
2025-05-14 15.26.10.jpg
2025-05-14 15.26.26.jpg
2025-05-14 15.26.31.jpg

Iglesia de San Agustín

644 51 73 46

Hermandad de la Vera-Cruz de Osuna 

VeracruzOsuna

© 2025 by Vera-Cruz Osuna. ™

bottom of page